Acción. Todos van al mazo hasta llegar al ciego chico que vuelve a rebotar —tercer revire— a: $6.500. En un abrir y cerrar de ojos, el ciego grande foldea. Es el turno de P1, quien ve plano y completa los $6.500. Nos escuchan.
Números. Pozo: $15.000. Chances: 3,2:1. Pregunta. ¿Ven, van a fondo o al mazo?
Análisis. La clave de este pase reside en dos cuestiones:
1. A pesar de que los jugadores involucrados parezcan sueltos, se trata de un torneo en vivo y el dato de que la inscripción es alta no es menor. En estas circunstancias, la gente es reacia a arriesgarlo todo a tan poco de empezar y antes de ver el flop. Es una cuestión psicológica: los jugadores han llegado para durar un poco más. Una cosa es hacer limps, otra, muy distinta, poner en riesgo más del 50% del stack en la primera mano.
2. Un tercer revire es reflejo de cartas jerárquicas.
Generalmente ases, si quieren ser indulgentes incluyan a los vaqueros. En Internet encontrarán excepciones. Pero aquí, lo dudo. Sólo los salvaría meter el set y eso no va a ocurrir con la frecuencia necesaria.



